Aunque Pandu estableció el monasterio, él no puso las enseñanzas en práctica.
Los años pasaron y Pandú, el joyero, prosperó. Tomó refugio con Narada y se convirtió en su discípulo, y fue uno de los que dio más donaciones y ofreció protección al monasterio de Kaushambi, que él mismo había ayudado a que Narada fundase.
Siempre que podía poner aparte sus negocios, iba a escuchar las lecturas y explicaciones de los Sutras que daba el monje Panthaka, abad del monasterio y discípulo veterano de Narada.
Pandú siempre estaba dispuesto a recibir las instrucciones de Narada cuando éste visitaba la ciudad, pero luego nunca ponía las enseñanzas que oía en práctica. Él pensaba que la cultivación era cosa de monjes, y sus negocios lo mantenían demasiado ocupado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario